INSALUS, también para los más mayores

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A estas alturas ha quedado claro que una buena hidratación es necesaria para mantener las funcionalidades del cuerpo correctamente. En la entrada anterior destacábamos la importancia de la hidratación durante la infancia, pero existe otra etapa en la que tampoco deberíamos descuidarla y en la que también es de vital importancia: la vejez.

Con la edad, el contenido de agua en el cuerpo va disminuyendo y entre los 20 y los 80 años llegamos a perder un 15% aproximadamente. Por otro lado, al envejecer, los riñones pierden capacidad tanto para concentrar la orina como para excretar sodio y se complica la retención de agua en caso de necesidad.

Otro de las particularidades de envejecer, y quizás la más importante, es que los mecanismos de sed se deterioran y las personas mayores no sienten tanta necesidad de hidratarse. Pierden la capacidad de detectar la sed, por así decirlo. La carencia de esta alerta, y teniendo en cuenta que las consecuencias de la deshidratación a esta edad son mucho más severas que en cualquier otra etapa de la vida, requiere de una atención especial.

Existen ciertas pistas para detectar los casos de deshidratación leve, como por ejemplo tener la boca seca o pegajosa, la disminución de la frecuencia con la que se orina o el color de ésta (amarillo oscuro), la sequedad en la piel y el dolor de cabeza.

Algunas de las recomendaciones a seguir son la ingesta regular de líquidos a lo largo del día (un par de vasos nada más levantarse), evitar largas exposiciones al sol y enriquecer la dieta con frutas y verduras. Además, debemos recordar que, con la ingesta de medicamentos, se debe beber más cantidad de agua.

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Es importante concienciar a nuestros mayores sobre la adecuada hidratación y las consecuencias de una posible deshidratación. Tanto si les gusta quedarse en casa como salir a tomar el aire, una botella manejable de agua mineral Insalus siempre a mano nunca está de más. ¡Acostumbrémonos a llevar el agua con nosotros!